
El cordero asado en horno de leña es la gran joya gastronómica de Sepúlveda. Te contamos por qué tiene tanta fama y cómo disfrutarlo en tu escapada.
Si hay un plato que define a Sepúlveda, ese es el cordero asado. En este pueblo de Segovia, comer cordero no es solo comer bien: es una tradición que se ha cuidado durante generaciones y que forma parte de cualquier escapada que se precie.
El secreto está en el asado lento en horno de leña. Los asadores tradicionales de Sepúlveda hornean el cordero durante horas, con paciencia, hasta conseguir esa piel dorada y crujiente y una carne que se deshace. Es una técnica sencilla en apariencia, pero que pide oficio y muy buen producto.
El protagonista es el lechazo de la zona, criado en el entorno de la Meseta. Se sirve casi sin adornos —el punto justo de sal y horno— porque el sabor lo pone la propia carne. Se acompaña de pan de pueblo, una buena ensalada y un vino de la tierra.
Un par de consejos para no fallar:
Una comida así pide un buen plan alrededor. Después del cordero, nada mejor que una visita teatralizada por Sepúlveda o un paseo por las Hoces del Duratón para bajar la comida entre paisajes de escándalo. En ECUS te lo organizamos todo para que tú solo disfrutes.