
Con los colores del otoño, Sepúlveda y las Hoces del Duratón se ponen preciosas. Estos son los planes que no te puedes perder en una escapada de otoño.
El otoño es, para muchos, la mejor época para visitar Sepúlveda. La luz se vuelve dorada, las Hoces del Duratón se tiñen de ocres y el pueblo se disfruta con calma, sin las aglomeraciones del verano.
El cañón del Duratón en otoño es un espectáculo: los colores del bosque de ribera, el agua tranquila y los buitres leonados sobrevolando las paredes. Es el momento ideal para una ruta a pie o en bici sin el calor del verano.
Sepúlveda es de esos sitios que se disfrutan despacio: pasear la muralla, perderse por la Plaza, visitar sus iglesias románicas y, cómo no, sentarse a comer un buen cordero asado de temporada.
Si buscas movimiento, el otoño es perfecto para las bicis por el Duratón, el senderismo por las Hoces o nuestro Escape Room al aire libre por el casco histórico.
Y con niños, el otoño trae planes especiales: talleres, días sin cole y actividades pensadas para que los peques descubran la naturaleza y la historia jugando.