
A un paso de Sepúlveda, en el valle del Duratón, se esconde Confloenta: una ciudad romana casi olvidada que demuestra que este rincón de Segovia lleva casi dos mil años siendo especial.
Cuando paseas por Sepúlveda y te asomas a las Hoces del Duratón, es fácil sentir que pisas un lugar con mucha historia. Y la tiene: mucho antes de la villa medieval que hoy conocemos, este rincón del nordeste de Segovia ya estaba habitado. Aquí, junto al río Duratón, los arqueólogos sitúan Confloenta, una ciudad romana de la que apenas se habla y que merece un lugar en tu escapada.
Confloenta (también escrita Confluentia) fue una ciudad romana del interior de la Meseta, en el territorio de la actual provincia de Segovia. Su nombre remite a una confluencia de caminos y aguas, algo muy propio del valle del Duratón, un corredor natural que los romanos aprovecharon para moverse, comerciar y asentarse. No era una gran urbe monumental, sino una ciudad de tamaño medio, viva y conectada, típica del mundo rural romano de Hispania.
La identificación exacta de Confloenta ha dado trabajo a los especialistas durante décadas. Hoy, buena parte de la investigación la vincula al yacimiento de Los Mercados, en el entorno de Duratón y Sepúlveda, donde las excavaciones han sacado a la luz restos del urbanismo romano. Estés de acuerdo con una u otra hipótesis, lo importante para el viajero es claro: cuando recorres las Hoces y el entorno de Sepúlveda, estás caminando por un paisaje que ya era importante en época romana.
La arqueología ha ido reconstruyendo, pieza a pieza, cómo era la vida aquí: trazados de calles, cimientos de edificios, cerámica y objetos cotidianos que hablan de una comunidad estable. Cada campaña de excavación añade matices, y por eso Confloenta sigue siendo un tema apasionante y en construcción. Es, en el fondo, una historia de capas: la ciudad romana, la Sepúlveda medieval amurallada y el pueblo vivo de hoy, todo sobre el mismo territorio.
No hace falta ser arqueólogo para disfrutar de todo esto. La mejor forma de ponerle imaginación es venir y dejarse llevar:
Sepúlveda no es solo uno de los pueblos más bonitos de España: es un lugar donde la historia se toca. Y Confloenta, esa ciudad romana medio escondida, es la prueba de que el valle del Duratón lleva miles de años enamorando a quien lo visita.